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La Asunción entre el recuerdo y el presente. Por Joscar Narváez

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Al hacer un imaginario recorrido por las huellas que van dejando la historia y tradición de una Ciudad que se niega a morir, comienzo mi artículo semanal. Reaparece una mezcla pura de la que fue y seguirá siendo la capital del estado Nueva Esparta; hoy se hace presente la musa inspiradora del maestro Augusto y de Perucho Marcano, la humildad y sencillez del profesor Julio Villarroel, la melodía de Margarita tus playas soñadoras del recordado maestro Juan Cancio Rodríguez, las ocurrencias de Jesús Antonio o como cariñosamente lo conocemos “Totoño”, las clases impartidas con amor por la maestra Nuncia, la animación del profesor Juan José Rodríguez, el baile popular de la Osa de Miguel Salinas, las poesías de Jesús Rosas Marcano “Cirio”, la presencia de un caballero humanista como fue el Doctor Manuel Antonio Narváez, la intelectualidad del profesor Antonio Hernández Guiche, el recuerdo contemplativo del amor a Dios que profesaron durante décadas el Padre Agustín, Pedro y Abilio, el redoble de campanas por José Ángel y Fidel Narváez, los festivos cohetes de King Kong y José el ñeco , las barberías de Picho y Nino Berbín en la calle Unión y la de Perucho Rojas al lado del “Cine La Asunción”, posteriormente llamado “Guayamurí”, los guayacanes y viejos robles de la plaza mayor, el guacuco y las sabaneras en su noble labor, La Sierra con sus flores silvestres y la tradicional arepa e’ vieja, El Copey con la Cruz aparecida y la popular quema de la vaca, el viejo quebrahacho en la calle El Saco, el cultivo y la agricultura en Atamo Sur, Salamanca y sus túneles naturales, los valses y pasodobles interpretados por la retreta de la banda oficial del estado en la Lira, nuestra semana santa y la tradicional bajada de la palma por los palmeros asuntinos, los hornos con olor a pan de leche y aliñado, las empanaderas en cualquier rincón de la ciudad, las parrandas navideñas con los Topotopos, la Sociedad Progreso “Decana de las instituciones culturales”, el verde rojas con sus Guaiqueries de Margarita, la decencia política de notables caballeros, los cuentos de espantos y aparecidos, el Orfeón Nueva Esparta, entre tantos otros valores de nuestra idiosincrasia.
En La Ciudad tenemos un inmenso reservorio moral que lo constituyen muchos maestros y maestras que acompañaron nuestra infancia tanto en el grupo escolar “Francisco Esteban Gómez” como la “Luisa Cáceres de Arismendi”, por cuestiones de espacio no es posible mencionarlos a todos; sin embargo, nombraré a algunos que por circunstancias de carácter generacional, familiar o vecinal están más cercanos a mis vivencias; entre ellos, las maestras Clemilda Brito, Angélica Rodríguez, Maria Elena de Lárez, Conchita Gil de Valdivieso, Josefa Narváez, Isaura Marcano, Geña Bonilla, Ana Mercedes de Prieto, Filomena Acosta, Chichi Pereira, Marlene Caraballo, Ana Suniaga, Ana Mercedes de González, Casta Josefina, Margoth y Carmencita Narváez, Luisa Amalia García de Noriega, Alfredo y Ervilia Irala, Jesús “Chu” Suniaga, Antonio José Anes, Victalia López, Trina Narváez de Alfaro, Celina García de Araujo, Canca Irala de Aguíar, Yolanda y Elvira Rodríguez, Magalys Gil de Tabasca, Cecilia Brito de Hernández, Isabel Obando, Aida Raquel de Marcano, la maestra Lourdes y Jesusita Obando, los maestros Fiel Malaver, Faustino Luna, Juan Marcano, Cheo Marcano, entre otros a quienes recordaremos en venideras publicaciones.

La historia, costumbres y tradiciones son parte esencial de la vida de los pueblos, así como el papel de gran valor que representan sus ciudadanos.

Luego de una serie de consultas, opiniones y recomendaciones de queridos amigos y conocedores de nuestra identidad insular, hemos decidido nuevamente abrir el próximo lunes el telón de “Cátedra Insular”, en esta oportunidad con la finalidad de destacar y rendir honor a hombres y mujeres que han aportado grandemente a nuestra cultura y que enaltecen el gentilicio como margariteños y venezolanos.

Seguimos aportando el granito de arena por preservar el patrimonio intangible del amor por nuestra tierra.

YoSoyDeAqui

La Asunción, 5 de Junio 2020